CONVERGENCIAS, DISEÑOS, DESPLIEGUES...ENCRUCIJADAS
Por Vicente Painel S.
I
La necesaria actualización del mapa político chileno
“Es la vida la que determina la conciencia y no la conciencia la que determina la vida”
C. Marx
En Chile, debido a la despolitización de los habitantes, la operación de los medios comunicacionales de masas y la incapacidad del progresismo, el mapa político aparece confuso y extraviado de objetividad a la luz de los intereses de los sectores, clases sociales, pueblos y grupos segregados (1). En realidad, si seguimos un esquema coherente, tanto la “Concertación” como la “Alianza por Chile” son dos caras de la misma moneda: el dólar. Estas representaciones políticas son custodias de la economía transnacionalizada, sus intereses y desarrollo. Es aquello a lo que denominan globalización o apertura al mundo, pues tanto la “Concertación” como la “Alianza por Chile” funcionan y se refundamentan en esa praxis y mentalidad, en esa institucionalidad que no es otra que la Constitución Política del Estado instaurada por Pinochet, en esa hegemonía que no es otra que la emanada del proceso de acumulación transnacional de capital, monopolista por definición no está demás agregar. Sin embargo, la ínter-subjetividad ciudadana permanece en el esquema de representación política propio del modelo desarrollista del siglo XX, en que el PS estaba en la izquierda, la DC en el centro y la derecha en la derecha. Pero, ¿ a que se debe que aun no se entienda en la sociedad chilena, que los represores son el actual PS? ¿a que se debe que los grupos económicos capitalistas de lobby y propiedad se encuentran horizontalmente desde el PS hasta la UDI? Que la extrema riqueza,( aquel 10 por ciento de habitantes que se lleva mas del 42 por ciento de uno de los PIB mas altos de América Latina como lo es el chileno), estén tan bien representados por el arcoiris que trasunta desde la UDI hasta el PS más sus satélites genuflexos...
La respuesta más completa a estás interrogantes es: la incapacidad del progresismo chileno para dar cuenta y desarrollar la conciencia social de este nuevo mapa político.
II.
La pequeña magnitud del progresismo.
“La sociedad chilena vive uno de sus periodos más derechizados”
El progresismo chileno, si entendemos por progresismo la referencia que aboga por la apertura democrática , la pluralidad, y la equidad económica, a quedado reducido a su mínima expresión debido a que varias de las agrupaciones que se adjudican este concepto: Partido Comunista PC, Surda, Fuerza Social y Democrática FSD, etc., “se oponen a oponerse” (2) a la Concertación, colocándose en una situación colaboracionista por acción u omisión; logrando de esta manera, por un lado, apoyar un gobierno represivo y transnacionalista, y por otro, dejar a los ojos de los habitantes, como única oposición a quienes en realidad no lo son, en tanto representantes de los mismos intereses transnacionales, nos referimos a la Alianza por Chile (haciéndose así de paso -los colaboracionistas- un dispositivo clave en el estado de gobernabilidad transnacional). El hecho, es que el descontento social que hoy se expresa visiblemente en Chile debido a los limites del modelo de acumulación transnacional de capital, en tanto generador de empleo y aminoramiento de la pobreza, temas en los cuales ha resultado un rotundo fracaso mostrado inclusive por las cifras ultra oficiales, pues la cesantía se devela estructural y de un alto porcentaje (un 8,8 % equivalente a 600.000 personas según el Instituto Nacional de Estadísticas INE) y la pobreza también se demuestra estructural y de alta cifra (más de 3 millones) (3). El descontento social entonces, se expresa descoordinado fundamentalmente por la vergonzosa ausencia de la Central Unitaria de Trabajadores CUT lo que se enmarca en la decisión colaboracionista que tomaron las agrupaciones antes mencionadas. La decisión política tomada por estas agrupaciones de querer incorporarse de una u otra forma a la Concertación, es evidente, no resiste ni consignas de dudosa innovación intelectual (por su eminente carácter de importación obsoleta o de segunda mano) ni justificaciones sociológicas de baja monta. Queda así el progresismo chileno reducido a la posición del Partido Humanista PH, que mantiene presencia en la sociedad fundamentalmente debido al programa del Juntos Podemos Mas levantado por Tomas Hirsch en la campaña presidencial. Mensaje y figura que se olvida rápidamente en todo caso, debido a la pasividad política del PH, pero sobre todo, se pierde la huella, en el limbo de la desesperación y embrutecimiento que ocasiona la dialéctica de la zanahoria y el garrote con la que actúa el gobierno para con los habitantes (reprime y pasa platas vía proyectos, pega con una mano y hace cariño con la otra, pega y paga)... ¿Que pasó entonces? ¿Se transcurrió del progresismo a la cooptación?, ¿La permanente oscilación entre presión social instrumental y negociación corporativa de unos pocos dirigentes es parte de la gobernabilidad el propio régimen?
III
La ausencia de un partido proletario
“La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella”
Che
Si entendemos por partido proletario a aquel partido que representa los intereses del proletariado y entendemos al proletariado como la clase generadora de productos, que se define por su papel clave en la economía no por su cantidad (4) sino por su calidad, estos es, aquellos sectores de la economía que comportan industrialización; nos referimos según la contemporánea división social del trabajo que rige en Chile a: sectores exportadores (agro, minería, etc.), trabajadores “independientes” (enorme diversidad de micro rubros) y actividades como la “construcción” (obras publicas, edificios, etc). Se desprende entonces, la conclusión de que en la actualidad no existe partido proletario por más que hayan partidos que se autodefinan de esa manera. Ni temporeros de los distintos rubros agrícolas, ni temporeros del salmón , ni mineros, ni trabajadores de la construcción, ni trabajadores independientes poseen un partido en la actualidad que articule desde sus intereses etno clasistas, un programa (propuesta estructurales y parciales, estrategia y táctica, alianza) para el conjunto de las sociedades existentes en esta estructura socioeconómica llamada Chile. El MIR en su VII congreso produjo las decisiones y consideraciones políticas para construirse y construir esa organización política tan necesaria como ausente, sin abandonar la noción de alianza con lo que queda de progresismo e izquierda pero comprendiendo que es condición previa para la efectividad y eficiencia del proyecto unitario la existencia de la organización política proletaria. El MIR tiene todas las condiciones éticas y económicas para hacerse referente constructor de está proyección: Éticas, porque no ha llamado a votar por la concertación (llamo a anular en la segunda vuelta de Lagos, así como en la segunda vuelta con Michelle B.) y Económicas, porque no le debe un peso a nadie ni financia a nadie tampoco (es una organización que funciona sin funcionarios rentados).
En la medida del desarrollo de una organización proletaria se irá reordenando el naipe, se dirán las cosas como son con suficiente impacto político y los habitantes en su conjunto adquirirán mayor conciencia política de sus intereses culminando la actualización del mapa político al adquirirse la conciencia social del presente. En lo mediato, el desarrollo de la misma lucha de clases probará la justeza de las decisiones del MIR y su claridad de vanguardia revolucionaria.
IV
Epilogo
Pero, la conclusión central a nuestro juicio, es que solo la construcción de la organización política del neo-proletariado chileno será capaz de ordenar tal torre de babel en que se entrampa la alternativa y de paso ordenar el mapa completo de este Chile tan transnacionalizado, tan poco soberano.
El Chile de hoy ya no es hijo de las luchas de la revolución de la independencia comandada por Ohiggins que algún día iluminaron el cardo prometiendo libertad y reforma social, criatura de las logias lautarinas cuando la conspiración para ejercer el empoderamiento político, situación que marcó un hito perdido como el gran triunfo de un 12 de febrero de 1817 en Chacabuco, gesta tan valiente como olvidada, lejana, difícil, en estos tiempos en que las frustraciones políticas han dejado que se modifique irónicamente el abecedario de los sinceros en significados relativos a gusto del consumidor electoral... ...Queda así rondando las preguntas ¿Cuánto será el tiempo político requerido para que la vocación de poder popular recobre su protagonismo solar? ¿Se resolverá este tiempo político al irse generando la organización política inter-proletaria?
--------------------------------------------------------------------------------
(1) Dado el desarrollo desigual y combinado del capitalismo como régimen internacional de intercambio de mercancías, el carácter dependiente del mercado interno, el carácter nacional subcolonial del Estado identificado con la mentada estructura socioeconómica y las inéditas características de la realidad chilena a partir de la Constitución Política del Estado establecida por la dictadura y el modelo transnacionalista monopólico que supone: Podemos distinguir en Chile, además de clases sociales sin perder estas su importancia política, sectores sociales como pobladores y estudiantes que pueden asumir magnitudes de acción política. De la misma manera, hay más de un solo pueblo dentro del Estado (inclusive trasuntando Estados formales como los Aymaras (Perú, Chile, Bolivia) o los Mapuche (Chile y Argentina) )que además de poseer un claro componente nacional también poseen la condición de oprimidos, a su vez sin perder estos su trascendencia política, también podemos distinguir ciertos grupos que pueden asumir magnitudes políticas, como las mujeres en tanto genero, los homosexuales en tanto derechos sexuales, o los jóvenes entorno a la dimensión generacional. En síntesis, para Latinoamérica (en particular el caso “chileno”), obliga asumir una óptica etno-clasista de análisis , esto es, desde las relación etnia-clase abordar la problemática social, desde la contradicción capital y trabajo abordar las demás contradicciones organizadamente... En suma, parafraseando al profesor Luis Vitale: Leer a Marx desde nuestra América y no leer nuestra América desde Marx.
(2) Aunque suene redundante o de dudosa calidad lingüística, es preciso denominarlo así pues es en realidad lo que sucede, ya que estos grupos han demostrado por la vía de los hechos (algunos reconociéndolo francamente) no solo no oponerse a la Concertación sino que también se oponen a lo grupos que han decidido ser opositores por la izquierda a la Concertación. Esto es, por un lado, platean alianza a la Concertación mediante formulas desgastadas como “frente amplio”, “concertación por fuera de la concertación” etc. Y al mismo tiempo desprecian y denostan a quienes se empeñan en ser opositores de izquierda a la Concertación.
(3) Todas las cifras oficiales son altamente discutibles, dado los ridículos instrumentos de medición, por ejemplo, para la oficialidad una persona empleada es quien trabaja de una hora en adelante a la semana, o una persona no es pobre cuando tiene un ingreso per- cápita superior a 44.000 pesos. Tan desgastados y obsoletos son los referentes de medición que los mismos centros de estudios asociados al régimen , menosprecian las cifras oficiales y denuncian la necesidad de reformular los referentes de medición. Es decir, dramáticamente las cifras de cesantía y pobreza son bastante más elevadas que las cifras oficiales , que por si ya son elevadas. Por otro lado, la diferencia entre las cifras de cesantía y pobreza dan cuenta que solucionar el problema del empleo no resolverá el problema de la pobreza, dado la diferencia que existe entre ambas cifras, esto es, por un lado se devela que en este régimen una persona que trabaje perfectamente puede ser pobre, y por otro, aunque hayan más personas empleadas perfectamente podría crecer la pobreza; ésta es la real intención de formulas de generación de empleo consistente en reducir aun más los derechos sociales en el contrato laboral o eliminar el sueldo mínimo. En conclusión, el régimen genera pobreza, como producto de la concentración de la riqueza.
(4) No es menor constar, para dimensionar la problemática integralmente, que los partidos que fijan como ejes de su construcción la Cantidad, terminan priorizando la anidación en las comunas, en tanto el sistema electoral se organiza por distritos , en consecuencia a mayor cantidad de votantes, mayor es el éxito partidario, por lo que el programa se articula también electoralmente. Por otro lado, el partido que fija como su eje la Calidad intentará anidarse en los nichos claves de la economía, desde ahí organizará su programa. ¿Desde donde puede abordarse entonces, la dialéctica entre transformar la calidad en cantidad y la cantidad en calidad,? A nuestro juicio: desde un partido que fija como eje de su reproducción en la sociedad a la Calidad de su composición orgánica.
www.mir-chile.cl

manuel dijo
Sin desconocer que la retorica es profunda pero nuevamente en unos de los parrafos sale el mir y cual detodo los mir estaya que ese diagnostico hace años pero no se produce nadaque de sentido al proletario ya que con eso no hay pan en casa mucho intelectualismo agota la capacidad revolucionaria se necesitan hechos practico por eso nos permite avanzar
18 Noviembre 2006 | 12:30 AM